El aborto y el Congreso - Por Adriana Chávez
Opinión
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FUENTE: Alvaro Portales Facebook

2017-09-11 13:28:20

Adriana
Chávez
 

"Es justamente la labor de los legisladores que elegimos en las urnas velar por nuestros derechos y yo quiero poder elegir si quiero que una persona crezca dentro de mí".


Un congresista denuncia –desde su cuenta de Facebook– que un hospital de Essalud en Abancay ha colocado un cartel en el área de Gineco Obstetricia: el cartel obliga a los médicos a avisar a la Policía si es que llegase ahí una mujer que se ha practicado un aborto clandestino. Repito: clandestino.

En el Perú abortar es ilegal. Lo sabemos todos, está en la ley. Si quedas embarazada y no tienes plata, te vas a un carnicero en la avenida Brasil o en la Venezuela, tal vez. Si tienes plata podrás abortar pagando más –claro está– y de forma segura. Con miedo, eso sí. Siempre con miedo. Y basta de hacernos las cojudas, que las mujeres abortan en el Perú todos los días: basta con pararse en cualquier paradero para encontrarse con un cartel que dice “Atrazo menstrual” –y atraso con z porque quienes los escriben son así de bestias y quienes llaman al número que aparece debajo de esas palabras lo hacen con miedo–. Porque así lo decidieron, porque pudieron haberlas violado, porque su anticonceptivo no funcionó, porque el condón se rompió, qué sé yo.

El congresista denuncia entonces y aparecen miles de voces encendidas a modo de protesta. Que las mujeres debemos tener el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Sí. Que ese cartel podría disuadir a las mujeres que tienen complicaciones tras haber abortado clandestinamente y, en consecuencia, morir, también. Que el hospital tiene la obligación de atender a las mujeres que lleguen tras practicarse un legrado y que esta atención no debe estar condicionada, por supuesto. Pero el mismo congresista que denuncia esto no ha presentado un solo proyecto de ley a favor del aborto. Ni unito. Y nosotros, como buenos tontos, le damos like, lo retuiteamos; cuando es precisamente a él a quien deberíamos estarle reclamando porque todas esas niñas y mujeres se estén muriendo de miedo. Porque ellas no deberían ser solo importantes para que los congresistas hagan campaña en redes: ellas son importantes porque son personas y deben tener el acceso a un aborto digno y seguro. Porque son importantes. Porque son personas. Punto.

Deberíamos reclamarle a él, entonces, y a los demás legisladores que elegimos que velen por nuestros derechos, que son también los de ellas. Abramos los ojos, hagamos que nuestro Congreso –que tiene la responsabilidad en este tema– lo haga también. ¿Es que acaso nuestro derecho a elegir cuándo queremos ser madres no importa?

¿Dónde está la gente que votó por Alberto de Belaunde pidiéndole que presente un proyecto de ley para aprobar el aborto en determinadas causales? Porque son él y sus colegas los encargados de cambiar el código penal en favor de nosotras. Es justamente la labor de los legisladores que elegimos en las urnas velar por nuestros derechos y yo quiero poder elegir si quiero que una persona crezca dentro de mí. Quiero que todas podamos acceder a un aborto legal y seguro. No quiero que porque una mujer no tiene plata, ni opciones, ni nadie que la proteja se vea obligada a hacerse responsable de alguien, no quiero que tenga que convertirse en una madre obligada. Y digo esto por mi amiga que no quería ser madre a los 21 y abortó. Lo digo por las mujeres que me escriben rogando anonimato e instrucciones para utilizar el Misoprostol. Lo digo por la poeta que me miró a los ojos y dijo: “yo aborté, ¿y?”. Lo digo por las que no conozco pero tienen miedo. Lo digo por todas.

Aclaración: El congresista Alberto de Belaunde firmó un proyecto de ley que modifica los artículos 119 y 120 del Código Penal, que depenaliza el aborto en tres causales: violación sexual, inseminación articial y en caso de malformaciones fetales. En este artículo, propongo dar libertad a todas las mujeres, independientemente de la razón por la cual hayan salido embarazadas. 

Entonces, congresistas, es hora de debatir y elegir lo mejor para todos y todas. Entonces, periodistas y amigos, es hora de molestar a quien nos corresponde molestar para que las cosas cambien. Veo muchos defendiendo la vida de los espermatozoides, de las células, de los cigotos; a un montón de gente discutiendo cuándo empieza o cuándo no empieza la vida y estoy harta. Verdaderamente harta. Reclamémosle a ellos, porque parecen no querer cambiar las cosas. Al menos hasta hoy no lo han demostrado. Se necesita de muchísima más fuerza. Protestemos contra quienes tenemos que protestar, carajo, porque veo todititos los días a mujeres pobres con sus hijas en la calle. Las veo y pienso que en vez de estar ahí trabajando, deberían estudiar, crecer y aprender. Pero tuvieron la mala suerte de nacer en el Perú, ser pobres y mujeres. Y por es que estamos tan jodidas. Menos likes y más acción, congresistas, que desde Facebook no vamos a resolver nada.


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