(EDITORIAL): La lucha inacabada
Opinión
FUENTE: Andina

2017-09-08 07:00:00

Altavoz 

Las muertes de los policías asesinados ayer en Huancavelica no pueden ser olvidadas y nos deben servir como recordatorio de lo mucho que falta por hacer para derrotar al terrorismo.   


Los peruanos nunca terminamos de vencer al terrorismo. Aunque Sendero Luminoso y el MRTA ya no tienen el poder para desestabilizar nuestra democracia, los remanentes del terrorismo siguen cobrando vidas inocentes. El último ataque terrorista en el Perú ocurrió ayer y generó la justa indignación de todo el país. Los agentes de la policía Ciro Ibarra Inga, Carlos Raúl Fernández Muñoz y Dennis Rodolfo Mendoza Condori murieron luego de haber sido emboscados en Huancavelica. 

Según el ministro del Interior, Carlos Basombrío, esta emboscada fue una "venganza" porque los tres policías participaron en la incautación de cerca de una tonelada de acetona, un elemento catalizador para la producción de cocaína. Con el ataque de ayer, suman cuatro las emboscadas narcoterroristas efectuadas en la zona del VRAEM. El asesinato de los tres policías en Huancavelica también habría tenido por fin amedrentar a la Fiscalía y al Poder Judicial pues los terroristas habrían buscado que no se le de prisión preventiva a quienes fueron detenidos durante la incautación. 

El repudiable ataque contra Ibarra, Fernández y Mendoza debería hacernos conscientes de la amenaza que todavía representa el terrorismo para nuestro país. No solo en cuanto al brazo armado que se encuentra en el VRAEM, sino también respecto a los movimientos fachada como el Movadef y el Fudepp. Los peruanos tenemos que hacerle una lucha activa y constante a quienes pretenden difundir la sanguinaria ideología del terrorismo. En el caso del Movadef y el Fudepp, con inteligencia policial, trabajo de memoria y mejores ideas. En el caso de los remanentes del VRAEM, se debe utilizar una estrategia militar para apresarlos y hacerlos pagar por sus crímenes.  

Un comentario aparte merece hacerse sobre el origen del problema del narcoterrorismo que no es otro que la brutal y sanguinaria "guerra" contra las drogas. Esta "guerra" declarada por EEUU hace más de cuatro décadas no hace otra cosa que condenar a los latinoamericanos a vivir en una situación de violencia constante para mantener el consumo mundial de estupefacientes prácticamente igual. Como el negocio de la droga ha sido desplazado a la ilegalidad, los peores elementos de la sociedad son quienes lo lideran, y en vista de los esfuerzos del Estado para combatir su negocio, los narcotraficantes contratan a pandillas y terroristas para proteger sus cultivos y rutas de tráfico. Las decenas de miles de muertos en Perú, Colombia, México y el resto de Centro América son un precio demasiado caro que hemos pagado por una política fracasada.  

Si ayer decíamos que debíamos reconocer la labor que tuvo en GEIN en la lucha por nuestra democracia, hoy nos toca advertir que el terrorismo no es un enemigo del pasado, sino uno que amenaza con expandirse en el Perú. Las muertes de los policías asesinados ayer en Huancavelica no pueden ser olvidadas y nos deben servir como recordatorio de lo mucho que falta por hacer para derrotar al terrorismo.   


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