El gol que yo no vi - por Renán Ortega
Opinión
Celebración del "oreja" Flores.
FUENTE: FPF

2017-09-06 12:25:23

Renán
Ortega
@rortegaolivera
 

"Mis manos tiemblan. Hoy día es el cumpleaños de mi enamorada, juega Perú y voy a comer lasaña. Hoy día no puedo poner una tilde ni borrar una coma, porque pienso en Cáceda y en la pesadilla de una pelota en Quito ahogando mis sueños de chibolo ingenuo."


Hay que interpelar a la ministra. Hablan los fujimoristas, hablan los congresistas de Peruanos por el Kambio. Todos se pelean en Twitter, en la tele, en los medios. Todos dicen cosas diferentes. Pongo mute. Mis manos tiemblan. Hoy día es el cumpleaños de mi enamorada, juega Perú y voy a comer lasaña. Hoy día no puedo poner una tilde ni borrar una coma, porque pienso en Cáceda y en la pesadilla de una pelota en Quito ahogando mis sueños de chibolo ingenuo.

Es la una, hora de almorzar y tengo un nudo en el estómago. Los segundos no avanzan y se ríen de mis nervios. Me dicen que el partido contra Ecuador es ahorita, pero me hacen esperar. Me quitan el hambre, me dan hambre. Me hacen creer en Dios, en cábalas, me hacen pensar en qué hice la última vez que ganamos y repetirlo todo. Qué tenía en el bolsillo, qué comí.

Y así, llegan las cuatro y yo ya no sé qué hacer con mi vida. Me dicen que todos han jugado a nuestro favor, pero yo no quiero saber nada. Solo quiero ver ese marcador con más goles para Perú y que nada más importe. Termina el primer tiempo y el marcador no se mueve. Y yo salgo corriendo a mi carro, a meterme en el tráfico, que el partido ha logrado apaciguar, porque tengo que llegar al otro lado de la ciudad para comer por el cumpleaños de mi enamorada.

Pongo RPP y escucho. En mi cabeza están Cuevita y Guerrero y Ramos y Trauco y el Perú y la tabla de posiciones y la Bombonera de Argentina y mi enamorada y la lasaña. Y en mi garganta, un nudo que no se suelta si no es para gritar gol. Y manejo, casi sin prestar atención a la calle. Mi cuerpo va solo, porque mi cabeza está en Quito. Junto con el resto del Perú y el tráfico. Los carros también se fueron a Quito.

Y llego. Apago la radio, apago el motor. Bajo corriendo. Cruzo el parque y me detengo porque escucho a todo Lima gritar lo mismo. Y no me importa nada. Porque todo Lima grita lo mismo. Y me emociono. No digo nada, solo escucho.


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