VOCES: Al estilo libre de Mishell Loli
Deportes
Mishell Loli
FUENTE: Barbara Galletti

2017-08-10 15:19:00

Barbara
Galletti
 

Esta es una historia de esfuerzo y dedicación. A sus 22 años, el camino de Mishell recién empieza y sabemos que le irá cada vez mejor.


Mishell Loli siempre quiso estudiar ciencias audiovisuales, pero las circunstancias de la vida la llevaron por otro camino. Ella jugaba en la selección sub 15 de fútbol a sus cortos 13 años y durante muchos años participó en importantes campeonatos y fue parte de reconocidos equipos. Sin embargo, la vida tenía otros planes para ella.

“Durante un partido, una me mete una carretilla y caigo con mi pie de apoyo. En ese momento no me di cuenta de lo que había pasado y regresé a la cancha. Hasta que volví a mi casa y me percaté que mi pie estaba demasiado hinchado y fui a la clínica. Tenía un esguince de primer grado y no pude moverme desde el 2012 hasta el 2014”, nos cuenta Mishell.

Por problemas económicos, tampoco pudo continuar con su carrera de comunicaciones. En el verano del 2014, Mishell descubrió un grupo de chicos haciendo malabares con el balón de fútbol en un semáforo y decidió acercarse a ellos.

“Me contaron dónde entrenaban y me invitaron a participar. Yo siempre había jugado fútbol, pero es muy distinto a realmente saber dominar el balón. Mi primera tarea fue lograr mil dominaditas sin parar intercalando de pierna. Me demoré como un mes en lograrlo y luego pude empezar a hacer cosas más complicadas”.

Al terminar el verano consiguió trabajo en una tienda por departamento y pudo empezar a pagar cursos de fotografía. En sus tiempos libres se dedicaba a practicar el freestyle y fue mejorando poco a poco. Aun siendo muy principiante, fue invitada a hacer una demostración en un conocido medio deportivo. “Fue en ese momento en que me di cuenta que era un deporte que llamaba mucho la atención y que podía ganar algo de plata con eso”.

Tras hacer algunas presentaciones, recibió una inesperada invitación para participar en el campeonato latinoamericano de freestyle en Colombia 2016. “Aun no me sentía preparada y lo dejé pasar. Pero me volvieron a invitar para el 2017 y me prometí a mi misma ir y lograr un buen puesto”, nos cuenta Mishell. Pero el camino no sería nada fácil.

“Escribí muchas cartas a distintas marcas esperando que me contestaran, pero los meses iban pasando y no obtuve respuesta. Ya era diciembre y decidí llegar a Colombia por mis propios medios. Cogí una mochila, trabajé muchas horas haciendo dominaditas en semáforos y emprendí mi viaje”, pausa un rato y continua algo dudosa “seamos realistas. Vivimos en un país machista y recibo muchos comentarios fuera de lugar en las calles. Desde muy pequeña me enfrenté a calificativos como ‘machona’ por gustarme el fútbol. Pero eso me enseñó mucho a confiar en mi e ignorar esos comentarios”.

Así, tomó un bus a Piura y luego a Guayaquil donde también trabajaría mostrando su arte en las calles para seguir su camino y poder pagar el hospedaje y su comida del día. “En esa época había un sol insoportable, me quemaban tanto las zapatillas. No podía trabajar más de tres horas seguidas aunque hubiera querido. A veces me iba bien, a veces mal. Muchas veces pensé en regresarme a Lima, pero me había prometido algo y lo iba a cumplir”.

Mishell logró el cuarto puesto en el campeonato, habiendo perdido solo frente a la que resultó ser la campeona ese año. “Tal vez hubiese sido distinto con ayuda, pudiendo descansar y concentrada en el campeonato y no en dónde dormiría esa noche. Regresé feliz por la experiencia, nadie me la va a quitar, pero sí entendí que ya no podía hacer las cosas así. Un deportista necesita mejores condiciones”.

Hoy se sigue dedicando a lo que más le gusta, mientras trabaja para pagar sus estudios poco a poco. Su sueño es dedicarse por completo al freestyle y poder conseguir el apoyo necesario para viajar a los campeonatos internacionales que se llevan a cabo todos los años. “El más importante de todos lo hacen en República Checa, esa es mi meta cuando esté preparada”.

Esta es una historia de esfuerzo y dedicación. A sus 22 años, el camino de Mishell recién empieza y sabemos que le irá cada vez mejor.


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