Los millenials somos una porquería - por Renán Ortega
Opinión
Toda generación tiene sus dudas sobre la "generación más joven".
FUENTE: Bill Maudlin, Life magazine, enero 1950

2017-07-19 14:35:00

Renán
Ortega
@rortegaolivera
 

"Es importante ver las cosas con perspectiva, porque si los millennials somos una porquería, no somos una porquería tan diferente a la que ha existido siempre."


La web está repleta de artículos, videos, entrevistas, comentarios y demás sobre lo arruinadas, flojas, incompetentes y perdidas que están las nuevas generaciones, pero en especial los “millennials”. Aunque las definiciones varían, la tendencia para utilizar este término es referirse a jóvenes que han alcanzado, o alcanzarán, la adultez a inicios de este siglo. Es decir, los nacidos entre 1982 y el 2004.

Hace unos días, me topé con la siguiente cita: “nunca la juventud ha estado expuesta a tantos peligros de perversión como en estos días. Incrementando la vida urbana con sus tentaciones, ocupaciones sedentarias y estímulos pasivos justo cuando una vida activa es lo que más se necesita”. Es una cita que calza y representa lo que muchos piensan y dicen de los millennials. Lo gracioso es que esta cita es del siglo pasado. De Granville Stanley Hall en 1904 en su libro, “The Psychology of Adolescence” (“La psicología de la adolescencia”).

Es gracioso escuchar a las generaciones que envejecen hablar de los jóvenes con desdén. Hacer generalizaciones a veces burdas de cómo todo está cada vez peor y de cómo, de la mano de sus smartphones, los millennials nos conducen hacía un abismo sin salida. Y critican desde Facebook, cuyo fundador es Mark Zuckerberg, nacido en 1984, un millennial. Y lo irónico es que son las redes las que hoy permiten que esta idea de que las nuevas generaciones arruinan todo se viralicen y se difundan como verdades absolutas.

Y así llegué a un video que he visto compartido miles de veces en que un “experto” dice que los millennials quieren estar cómodos, quieren trabajar sentados en puffs, al mismo tiempo generar un impacto, comida gratis y que, pese a esto, aún no están satisfechos. Y todo como si fuera un mal endémico de los millennials. Y luego habla de cómo la crianza de estos jóvenes ha devenido en una generación con peor autoestima que las anteriores. Esta afirmación es, por lo menos, aventurera, pues no cita una sola cifra o algún estudio que lo respalde.

Y no toma en cuenta, además, diferencias en clases sociales, culturales, regionales, entre otras variables, que hacen difícil agrupar a los millennials dentro de una sola categoría. Y luego habla de la adicción a las redes sociales y de cómo liberan dopamina, como el alcohol y las drogas, y por lo tanto deberían ser reguladas. ¿Saben qué más genera dopamina? Hacer deportes. Pero más allá de las cosas sin sustento que sostiene, su discurso es el mismo de muchos.

Los millennials son flojos, quieren lo fácil. Pero, especialmente aquí en el Perú, ¿a qué se refieren con millennials? Porque la verdad es que la educación es tan diferente dependiendo de la clase social; y dentro de la misma clase social, dependiendo de los colegios; que hablar de una tendencia es imposible. Entonces, ¿cómo encasillamos a una generación bajo las mismas características? ¿Cómo decir que todos son igual de malos? ¿En qué nos basamos?

Lo que sucede es que este es un discurso que se ha repetido históricamente y se repetirá siempre. “La frase 'todo tiempo pasado fue mejor' no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido”, escribió Ernesto Sabato en “El túnel”. Y no hoy, sino a mediados del siglo pasado. Así que es importante ver las cosas con perspectiva, porque si los millennials somos una porquería, no somos una porquería tan diferente a la que ha existido siempre. Y si buscan en su memoria, escucharán a los viejos de su época decir que su generación también estaba arruinada.


Comparte esta Noticia:





Diseño y desarrollo hecho por UNA SOLUTIONS