(EDITORIAL): Por una China libre
Opinión
FUENTE: AP

2017-07-14 07:00:00

Altavoz 

Ayer, encarcelado por el gobierno chino, falleció el Premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo. ¿Cuál fue delito? Defender la libertad y exigir el fin de la tiranía.


Muchas veces, cuando se habla de China, se resalta su progreso económico, pero se olvida su carácter totalitario. En el Perú hemos llegado al extremo de que nuestro Congreso condena lo que sucede en Venezuela, pero condecora a Xi Jinping, el líder de la dictadura China. Una dictadura que no solamente restringe el Internet, sino que viola continuamente los derechos humanos de los opositores y, al igual que el gobierno de Maduro, encarcela a quienes exigen la democracia en su país. 
Es esto último lo que motiva la redacción del presente editorial. Ayer, en manos del gobierno, falleció el Premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo. A pesar de los múltiples pedidos de gobiernos y organizaciones internacionales para trasladarlo a un país donde pueda recibir un tratamiento, el gobierno chino dejó que Xiaobo fallezca en pésimas condiciones de un cáncer de hígado. ¿Cuál fue delito? Haber ayudado a escribir y difundir un documento conocido como la Carta 08. 
Inspirada en la Carta 77 que adoptaron como manifiesto los demócratas de Checoslovaquia que pedían el fin del gobierno comunista, la Carta 08 es una declaración humanista que exige el fin del autoritarismo y defiende a la libertad como lo que es: una unidad indivisible. Lo que pedían Xiaobo y otros cientos de intelectuales chinos que apoyaron la carta no era más que la libertad para que cada persona pueda buscar su propia felicidad. La fórmula es harto conocida; la fórmula liberal de libertad personal, libertad política y libertad económica. 
"La libertad -señala la carta- está en el centro de los valores humanos universales. La libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de reunión, la libertad de asociación, la libertad de lugar de residencia, la libertad de huelga, de manifestarse, de protestar, son manifestaciones de la libertad. Sin libertad, China quedará eternamente alejada de los ideales civilizados." 
Xiaobo, además de un intelectual brillante, fue una de las personas que evitaron que la masacre de la Plaza de Tianamen cobrara muchas más vidas de lo que hizo. Arriesgando su vida y su integridad personal, negoció con los soldados chinos para que los estudiantes que exigían una reforma política no salieran heridos. No se conoce la cifra exacta de las personas que murieron en las protestas porque jamás se ha permitido un estudio honesto de los crímenes del Partido Comunista de China, pero se estima que entre 300 y 2600 personas fallecieron. Los heridos fueron miles. De lo único que podemos estar seguros es que si no fuera por la intermediación de Xiabo, que volvió de Nuevo York solo para apoyar las protestas, las pérdidas humanas habrían sido mayores. 
Han pasado más de 60 años desde que Mao Zedong tomó el poder de China y la situación respecto a los derechos humanos sigue siendo repudiable. En China, como bien dice la Carta 08, no se aseguran ni las libertades civiles, ni la propiedad personal, ni mucho menos la democracia. Estamos frente a un régimen execrable cuyos líderes se hacen ricos mientras aplastan las vidas de personas inocentes. China hoy podrá ser un país menos pobre que antes, pero sus ciudadanos siguen viviendo bajo la bota de una banda de criminales bien organizada. Es hora de un cambio; un cambio real que se acerque más al país libre con el que soñó Xiabo y se aleje de la cleptocracia que creó Mao.


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