El ex mandatario brasileño también confirmó que quiere volver a ser presidente de Brasil y piensa postular en las próximas elecciones.

Ayer, el ex presidente brasileño fue condenado a nueve años y medio de prisión. Se le encontró culpable de cometer los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero. Sergio Moro, juez encargado del caso Lava Jato, determinó que el líder del Partido de los Trabajadores había recibido US$1.2 millones en sobornos de la empresa OAS, una de las constructoras más importantes de la región, a cambio de facilitarle contratos con petrobras, la gigante estatal del petróleo.

Los abogados de Da Silva habían adelantado que se presentaría una apelación a la condena. Además, se supo que no el ex presidente no irá a la cárcel hasta que se resuelva la apelación.

Hoy, Lula da Silva habló desde la sede del Partido de los Trabajadores (PT) en Sao Paulo, se pronunció sobre la condena que recibió ayer y volvió a pedir las pruebas en su contra. "No sé cómo alguien logra escribir 300 páginas sin decir absolutamente nada sobre las pruebas que debería mostrar. La única prueba que existe en este proceso es la de mi inocencia", expresó ahora. También dijo que "si alguien tiene prueba, por favor dígala. Mándenla a la prensa. Yo quedaría más feliz si fuera condenado por pruebas. Desafío a mis enemigos, sobre todo a los dueños de los medios, a que presenten una única prueba en mi contra”.

Por otro lado también se refirió a su permanencia en la política brasileña: “Si alguien piensa que con esta sentencia me retiraron del juego, debe saber que sigo en el juego”, señaló y confirmó que quiere ser el candidato a la presidencia del Partido de los Trabajadores en las próximas elecciones.