Embarazadas suicidas - Por Adriana Chávez
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FUENTE: Centro de Noticias de la ONU

2017-06-12 17:00:46

Adriana
Chávez
@mmiradaverde
 

"Mientras existan embarazos indeseados existirán ellas: las embarazadas suicidas. Las que nadie recuerda. Las que se matarán embarradas en babas y lágrimas; con veneno para ratas, ahorcadas con una soga o desbarrancadas. Las embarazadas suicidas que solo quisieron ser mujeres y se dieron cuenta que no eran libres".


Alejandra se ahorcó con una cuerda en la escalera de su casa, ubicada justo al costado del Penal de Saltillo, en México. Estaba embarazada. El 27 de mayo de este año, decidió dejar una carta póstuma dirigida a su novio. En ella revelaba que se suicidó presionada por su embarazo, porque un hijo le cambiaría la vida inesperadamente. Alejandra no quería ser una madre obligada. Su madre llegó a las 15:00 pm a casa y la vio así: colgada. Seguramente estaba morada y fría. 

En el Salvador, el suicidio de jóvenes embarazadas entre los 15 y 19 años pasó de ser de 14% en el 2006 a 50% en el 2013, según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Una de tantas se suicidó con veneno. Recuerdo su historia. Lo compró con el dinero que cobró de una extorsión, luego de ser obligada a relacionarse con un pandillero. Todo empezó cuando el líder de una pandilla empezó a acosarla. Con una pistola amenazaba cada noche a su madre y le exigía que "se la entregara"; porque si no lo hacía le dispararía a los pies. La joven dejó de estudiar y su familia reveló que se volvió inestable y luego agresiva. Un día no soportó más y se mató. Como ella, en el 2013, 11 embarazadas se quitaron la vida en El Salvador; seis de ellas adolescentes. En el Perú, la principal causa de muerte materna en adolescentes, en el 2013, fue el suicidio: 56% según la encuesta Demográfica y de Salud Familiar Endes 2012 . 

El embarazo, la incertidumbre, la pobreza, el miedo. La mayoría de gestantes cuenta con bajos recursos y poca información sobre el tema. En México, el 38% de adolescentes embarazadas apenas cursó un año de preparatoria y el 77% tiene un riesgo elevado de dar a luz a bebés con bajo peso al nacer, sufrir infecciones vaginales y otras enfermedades. Algunas, tras ser abandonadas por sus parejas, ven en el suicidio un refugio para apagar el caos. 

De acuerdo a Ana Langer, directora de "The Woman and Health iniciative" y profesora en la Universidad de Harvard en Salud Pública, "la reproducción y su condición necesaria, el ejercicio de la sexualidad, deberían ser siempre actos deseados y planeados". Deseados y planeados. Todas las mujeres deberíamos tener la libertad de elegir si queremos ser madres, y de abortar si es que nos enfrentamos ante un embarazo que nunca quisimos. Porque ningún método anticonceptivo es 100% efectivo y porque no deberíamos estar obligadas por nuestros maridos, novios o el Estado en el que vivimos a criar a un hijo. 

Me hago la misma pregunta que se hizo Langer: "¿por qué en una época en la que, al menos en teoría, existen los medios para regular la fecundidad, las mujeres aún siguen teniendo ese problema?". Y es que existen un gran número de causas que llevan a embarazos no deseados: la violencia sexual, la violación, la presión social para el inicio de la vida sexual, entre otras. "Mientras existan relaciones no planeadas y sin el consentimiento de la mujer, existirán embarazos no deseados", explica Langer. Y mientras existan estos embarazos existirán ellas. Las muertas. Las embarazadas suicidas. Las que nadie recuerda. Las que se matarán embarradas en babas y lágrimas; con veneno para ratas, ahorcadas con una soga o desbarrancadas. No importa, dejarán de estar aquí. Las embarazadas suicidas que solo quisieron ser mujeres y se dieron cuenta de que no eran libres.

Varios países permiten la interrupción legal del embarazo en casos de violación y algunos en otras circunstancias, pero en el Perú una mujer sin recursos tiene dos opciones: abortar en manos de un carnicero o convertirse en madre por obligación. Y también existe otro grupo que, por estar menos informadas y más vulnerables que las demás, desconoce las leyes y los establecimientos de salud que podrían facilitarles estos procedimientos. En ellas deberíamos estar pensando. Pero en el Perú, abortar de forma segura es posible. Es un secreto a voces. Las que menos tienen son las que mueren. En ellas deberíamos estar pensando. ¿Cuándo reconoceremos que la maternidad forzada nos está matando?

Los embarazos no previstos tienen consecuencias graves sobre la salud de la madre y el hijo, pues ocurren con más frecuencia en mujeres que se encuentran en ambos extremos de su edad reproductiva; es decir, cuando los riesgos son mayores. Las que deciden abortar lo hacen en la clandestinidad y en condiciones inseguras, y unas pocas, las que tienen miedo de hablar se quedan petrificadas y, meses después, se suicidan. Y esto nos debería importar a todos: a quienes defienden nuestro derecho a decidir y a los grupos conservadores "defensores de la vida", porque estas mujeres se están matando de sufrimiento y a nadie parece importarle. 





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