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La firma de la adenda realizada al contrato del aeropuerto de Chinchero podría terminar en la segunda censura del gabinete de PPK.

Ayer fuimos testigos de una interpelación que era necesaria. Aunque tuvo que ser postergada durante casi dos meses por los huaycos e inundaciones, el Congreso tenía el derecho (y el deber) de exigirle respuestas al ministro Martín Vizcarra sobre la adenda hecha al contrato del aeropuerto de Chinchero. Decimos que se trataba de un deber porque las críticas a la acción del gobierno no solo son políticas, sino que provienen de varios expertos a los que les parece absurdo que se haya llegado a este acuerdo con Kuntur Wasi.  

Ahora bien, pese a que hubo preguntas bien preparadas por parte de algunos parlamentarios –sobre todo las de Acción Popular-, la interpelación en sí fue mediocre. Por momentos –cuando el fujimorista Salaverry inició hablando de los supuestos trolls del gobierno o Víctor Andrés García Belaunde tildó de "ignorante" a Vizcarra- primó una politización innecesaria, pero los congresistas no cayeron en el lamentable nivel que mostraron durante la interpelación a Jaime Saavedra.

Respecto a las respuestas del ministro, lo cierto es que algunas no fueron del todo precisas. En realidad, tienen razón quienes afirman que se ha desvirtuado la figura de la asociación-público privado (APP). La razón es muy simple: para obras de gran costo como el aeropuerto de Chinchero, las APP buscan liberar recursos del Estado. Es decir, en vez de que el Estado haga enormes desembolsos, una empresa o consorcio privado las realiza y así el gobierno se queda con fondos para invertir en hospitales, escuelas o en la reconstrucción del norte. Antes de la adenda, el gobierno iba a devolver el dinero a Kuntur Wasi en 15 años a partir del sexto año desde iniciada la obra. Hoy, en cambio, el pago será hecho durante los cinco años que dure la obra. Es imposible negar que ese es un cambio radical en la estructura de la asociación público privada que se había pactado.

Otra cuestión importante es que no es verdad que se estén ahorrando US$ 590 millones. Esta cifra surge del siguiente cálculo: como con la propuesta de Kuntur Wasi anterior a la adenda íbamos a pagar US$ 1,120 millones y ahora solo US$ 590 millones, entonces estamos ahorrando la diferencia. El problema es que esos US$ 590 millones serán desembolsados en los próximos cinco años y no como antes en 15 años a partir del sexo año del inicio de la obra. En cuestiones financieras, el tiempo es dinero (por eso los prestamos tienen intereses: que te brinden mil soles hoy puede ser igual de valioso para que pagar dos mil en tres años), y se necesitan hacer cálculos más complejos que una simple resta para conocer el ahorro real.

Al cierre de esta edición, no sabemos aún si el Legislativo se inclinará por la censura. Entre los congresistas, además, existe consenso en que Chichero es un proyecto que tiene que seguir adelante. Algunos proponen que Chichero se convierta en obra pública, pero –por lo deficiente que es el Estado para este tipo de actividades-, esta no es una alternativa viable. Lo que sí queda claro es que este tema debe servir como llamado de atención para que estemos al tanto de la manera en la que se están licitando las APP. No puede ser que por un contrato ambiguo y el interés de iniciar a como de lugar el aeropuerto de Chinchero, estemos optando por una adenda que definitivamente no es la mejor alternativa para el Perú.