(EDITORIAL): Un periodista en Palacio

2017-05-17 07:00:00

Altavoz 

La impresión que da el nuevo segmento de PPK es que se está intentando saltar a la prensa y utilizando el canal del Estado como una herramienta para que los miembros del gobierno se elogien mutuamente.


Si Pedro Pablo Kuczynski desea superar su problema de comunicación, ha optado por la solución equivocada. El domingo, los peruanos fuimos testigos de un hecho sin precedentes: el estreno de un programa de entrevistas dirigido por el presidente de la república. PPK, en un segmento de veinte minutos, entabló una conversación bastante disforzada con la ministra de Educación, Marilú Martens. ¿Sobre qué hablaron? Sobre la situación de la educación nacional así como la vida de la ministra y las palabras que le dijo su padre cuando decidió estudiar educación.  

No dudamos de que sea una buena idea mantener al tanto a los peruanos sobre lo que el gobierno está haciendo, pero lo cierto es que no se entiende la razón de ser del nuevo programa del presidente. Si lo que le interesa al gobierno es comunicar los avances que se han hecho en sectores como Educación o Economía, los ministros o el mismo presidente podrían brindar entrevistas en medios donde haya periodistas independientes que los interroguen sin gastar dinero del erario público. Podrían también escribir artículos o dar mensajes a la nación como se ha venido haciendo. Además, estamos hablando de los funcionarios más importantes del gobierno: sin mucho esfuerzo, PPK y sus ministros deberían ser capaces de generar titulares y convocar la atención de la prensa con sus declaraciones.

La impresión que da el nuevo segmento de PPK es que se está intentando saltar a la prensa y utilizando el canal del Estado como una herramienta para que los miembros del gobierno se elogien mutuamente. El programa, además, parece que no es del todo un intento serio por comunicar lo que se está haciendo desde el gobierno. De otro modo no se entiende que uno de los invitados de "Conversaciones con el presidente" sea Paolo Guerrero. Al margen de lo importante que pueda ser Guerrero para la selección de fútbol, ¿obedece a algún interés real del país que el presidente gaste recursos públicos para conversar con él? Más aún, ¿es vital para el Perú que el presidente haga preguntas a la ministra Martens sobre su vida? Tal vez PPK necesite recordar que es el presidente del Perú y que no lo hemos elegido para cumplir su aparente sueño de ser periodista.

Si bien recién se ha emitido el primer episodio del programa presidencial, los asesores del gobierno deberían replantearse si esta es la estrategia correcta. Independientemente de las críticas de fondo que se puedan hacer a esta iniciativa, PPK no es un buen entrevistador ni un buen anfitrión televisivo. Ni siquiera es un buen orador. Es difícil creer que con su falta de carisma, Kuczynski pueda mantener durante 20 minutos la atención los televidentes. El presidente debería enviar mensajes breves y concisos si es que quiere llegar a los peruanos, no intentar asumir un rol para el cuál no es el más dotado.


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