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Si aquí existe algún "cobarde" no es el presidente Kuczynski, sino el gobierno de Maduro que no duda en usar la violencia contra sus adversarios políticos en vez de disputarse el poder limpiamente en democracia.

El gobierno peruano ha vuelto a tener un impase con el de Venezuela. Después de que Pedro Pablo Kuczynski se refiriera en Princeton a Latinoamérica utilizando la frase "let sleeping dogs lie", el dictador Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez le han dedicado algunas palabras. La frase usada por Kuczynski es una metáfora que hace referencia a un perro guardián que mientras no lo molestes no te hará nada, pero ha sido interpretada de la peor manera. Para muchos, PPK comparó a América Latina con un "perro simpático" que está a merced de los Estados Unidos. Además, y para molestia del gobierno venezolano, PPK añadió que a excepción del resto de países de la región a los que se les aplica esta expresión, Venezuela es un "gran problema".  

La palabras más agresivas contra Kuczynski vinieron de la canciller Rodríguez. Ella no dudó en decir que el único "perro simpático" era el presidente de nuestro país y no dudó en calificarlo de "cobarde". Más aún, se mostró indignada porque no respetara el legado de Hugo Chávez. Ante esto, el gobierno peruano ha enviado una nota de protesta, llamó a consulta al embajador venezolano en Lima y tildó como "insolentes" las expresiones tanto de Maduro como de Rodríguez.

Aunque las interpretaciones que se le dieron a sus palabras eran fáciles de prever y PPK no debió decirlas, es realmente inaudito que el gobierno de Venezuela tilde de "cobarde" a Kuczynski. Estamos hablando del mismo gobierno que le quitó la señal a CNN en Español luego de que publicara un reportaje en el que se denunciaba la venta de pasaportes venezolanos en Irak. El mismo gobierno que encierra a personas inocentes –como Leopoldo López y Antonio Ledezma- en la cárcel porque su presencia en las calles noles es políticamente conveniente. La misma dictadura que persigue opositores políticos y usa armas de fuego para reprimir las protestas estudiantiles. Si aquí existe algún "cobarde" ese es el gobierno de Maduro que no duda en usar la violencia contra sus adversarios políticos en vez de disputarse el poder limpiamente en democracia.

Cuando se habla del presente de América Latina, no solo está bien que el presidente Kuczynski advierta sobre la gravedad de lo que está pasando en Venezuela, sino que es necesario. Durante mucho tiempo, los gobiernos de la región compartieron un silencio cómplice frente al autoritarismo de Chávez y Maduro. Hoy, la situación en Venezuela es crítica, miles de personas pasan hambre y otras no pueden conseguir alimentos. Quedarse callados ante una situación como esa y no denunciar el autoritarismo del gobierno chavista sería el verdadero acto de cobardía.