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"Quizás alguien con su nivel educativo y conocimientos sobre sexualidad tenga la capacidad para darle educación sexual a sus pequeños, pero hay una cifra que no miente: el 14% de adolescentes en el Perú es madre."

Phillip Butters, uno de los líderes de opinión más importantes del país, ha sido símbolo estos días de #ConMisHijosNoTeMetas. Él dice que nos quieren imponer la ideología de género y, además, que solo los padres tienen derecho a educar a sus hijos. “No quiero que la señora Martens le hable a mis hijas de sexo”, dice. Él quiere ser el único que les hable de sexo.

Bueno, señor Butters, usted es libre de hacer lo que quiera, pero creo que hay algo que está pasando por alto. No todos los peruanos tienen el mismo privilegio y eso es gracias a una educación deficiente. Quizás alguien con su nivel educativo y conocimientos sobre sexualidad tenga la capacidad para darle educación sexual a sus pequeños, pero hay una cifra que no miente: el 14% de adolescentes en el Perú es madre.

Resulta, pues, que los menores de edad en el país y en el mundo, por más que usted no quiera, tienen relaciones sexuales. Sin que sus padres lo sepan o aunque se opongan. Resulta, pues, que muchos de ellos creen, por ejemplo, que tener sexo cuando no se tiene la regla va a evitar un embarazo. O que no eyacular dentro de la vagina es suficiente para evitar un embarazo. 

A la par, según datos de Promsex, el 42% de los profesores enseña que el tener relaciones sexuales es inmoral y el 74% afirma que tener relaciones sexuales es peligroso. Eso es darle la espalda al hecho de que hay menores de edad sexualmente activos sin información sobre lo que es una enfermedad de transmisión sexual o sobre métodos anticonceptivos básicos. 

El resultado, tal como escribió Ariana Lira en una columna para Diario Correo, son 800 embarazos no deseados al día. ¿En qué deviene esto? Muchas veces, aunque usted no lo quiera y la ley lo prohíba, en abortos. Así que, señor Butters, si usted es un verdadero “defensor de la vida”, debe entender que lo práctico es lo siguiente: si quiere evitar abortos, debe prevenir los embarazos no deseados. ¿Cómo? Con educación sexual.

De hecho, investigadores de la Universidad de Washington compararon adolescentes que recibieron educación sexual versus estudiantes que no recibieron ninguna y descubrieron datos interesantes que habría que revisar. Primero, los programas de abstinencia sexual (es decir en que se enseña a los jóvenes a simplemente no tener sexo) no reducen el riesgo de embarazos adolescentes. Segundo, los programas de educación sexual comprensiva (en los que se incluye información sobre anticonceptivos), reducen el riesgo de embarazos adolescentes en un 50%.

En los Estados Unidos, entre 1991 y el 2004, se redujo los embarazos adolescentes de 62 a 41 por cada mil mujeres. Los expertos atribuyen gran parte de esa reducción al incremento en uso de métodos anticonceptivos. Para enseñar sobre métodos anticonceptivos hay que hablar de sexo y eso es algo que muchos padres no hacen ni van a hacer en el corto plazo y que muchos profesores tampoco hacen ni van a hacer en el corto plazo. Por eso la necesidad de incluirlo en la currícula. Por eso el Ministerio de Educación tiene que capacitar a sus profesores para brindar educación sexual. Porque hablar de sexo es aceptar una realidad que existe.

El problema, señor Butters, es que en casa no se habla de sexo. Y no sé usted, pero yo no creo que en el Perú la mayoría de hogares sean aulas de educación sexual cuando, según un dato del 2014, el 34% de violaciones a mujeres ocurrió en su hogar. Así que no sé qué tanto sean esos padres los que tienen derecho a hablar de sexo con sus hijos.