Despedir a Butters no atenta contra la libertad de expresión - por Oscar Rosales
FUENTE: YouTube

2017-03-07 11:28:22

Oscar
Rosales
@orosalesk
 

Butters no es dueño ni de los micrófonos ni de la señal de Radio Capital. Él no tiene ningún derecho a expresarse en su programa de radio salvo el que le otorgaba el Grupo RPP. Y como ya se lo quitó, ya lo perdió.


Twitter está bastante confundido. Desde ayer, el tema principal en las redes sociales es el despido de Phillip Butters de Radio Capital. Hoy, el Grupo RPP ya confirmó que el conductor radial no seguirá más y algunos pintan al exlocutor como el nuevo paladín de la libertad de expresión. Al margen de si es cierto que a Phillip Butters lo despidieron por el retiro de los anuncios de su programa o por violar el reglamento interno del Grupo RPP al asistir a la marcha de #ConMisHijosNoTeMetas, la libertad de expresión (y de prensa) no significa lo que algunos creen. 

¿Qué es la libertad de expresión? Muy sencillo: que puedas decir lo que se te dé la gana cuando tengas derecho a hacerlo. Si vas y pintas un grafiti en la casa de Cipriani diciendo #ConLaIgualdadNoTeMetas, no estás ejerciendo tu libertad de expresión porque no tienes ningún derecho sobre la casa del arzobispo de Lima. Si algún periódico decide no publicar tus columnas tampoco está violando tu libertad de expresión porque tú no tienes derecho a que los demás publiquen en sus medios lo que tú quieras. Ni a que gasten su papel en ti, ni a que repartan por todo el país tus ideas.

De la misma manera, si el Grupo RPP no quiere pasar más el programa de Phillip Butters y no viola ningún término del contrato al despedirlo, está haciendo un perfecto uso de su libertad de empresa. Butters no es dueño ni de los micrófonos ni de la señal de Radio Capital. Él no tiene ningún derecho a expresarse en su programa de radio salvo el que le otorgaba el Grupo RPP. Y como ya se lo quitó, ya lo perdió. Es igual a que si alguien se pusiera a decir lisuras en tu casa y tú lo botas porque no permites lisuras frente a tus hijos. El derecho a la libertad de expresión tiene límites en los derechos de propiedad.

Si ahora los seguidores de Phillip Butters desean boicotear a Entel o a Pilsen, están en su derecho de hacerlo. Pero si una cosa hemos aprendido es que el mercado funciona bastante bien para sancionar a quienes se expresan como Butters. Las grandes empresas desean llegar al público más amplio posible y asociarse con personas que tienen fama de homófobas e intolerantes es una pésima idea. Lo que les importa es servir a la mayor cantidad de personas independientemente de su orientación sexual o su sexo. No hay, claro, un mero interés empresarial, sino también un comportamiento ético de los directivos de la empresa. Como sea, aquí tenemos un perfecto ejemplo de la eficiencia de la sanción social.


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