Trans mala, trans buena - por Matheus Calderón
Toma de pantalla
FUENTE: Difusión

2017-02-21 17:37:41

Matheus
Calderón
 

"Recuerde algo: el mismo ojo que se congracia en catalogar a las travestis como sujetos del crimen se detiene, de manera emocionada, en comentarios sobre su anatomía: voces melodiosas, tobillos de futbolista, piernas musculosas. Mirar sí, imaginar, quién sabe, pero tocar no; parece ser la premisa del ojo que taxonomiza (¿acaso un ojo heteronormativo?)"


Hubiera sido más sencillo, por supuesto, haber señalado lo evidente: que la nota informativa titulada "Noches salvajes en el Centro de Lima" y publicada por Latina.pe se hizo con explícito sentido sensacionalista. Porque a veces el sensacionalismo puede ser un gancho interesante para atraer a un tema que, sí, genera mucho morbo pero la información, como es obvio, no debe quedarse solamente allí. 

Y no solo es que hubiese sido más sencillo, sino hubiese sido más digno para el trabajo periodístico de Fabricio Escajadillo: la intención de la nota, para el que quiera verla, no es alertar sobre el crimen en las calles del centro de Lima (¿en serio, alguien se estaría riendo mientras entrevista a un criminal?), sino es alertar sobre el peligro de un grupo específico: las travestis y transexuales que ejercen la prostitución y que también incurren en actos delictivos. El problema, por supuesto, es que ni siquiera esboza una explicación a por qué un grupo históricamente discriminado (a saber, el de las travestis y transexuales) ha terminado ejerciendo no solo la prostitución, sino el robo y el bolsiqueo.

En cualquier caso, bueno fuera que se quedara en solamente una falta de explicación: al contrario, refuerza uno de los factores que ha construido este grupo como peligroso, al burlarse y negarse a reconocer su identidad sexual y de género. En esas "piernas musculosas" y "voces melodiosas" hay más historia y más violencia de la que uno cree.

El homosexual, especialmente aquel que se trasviste (y en muchos casos se prostituye), y aun más la mujer trans han sido históricamente vistos como ya no solamente como personajes viciosos -dispuesto a contaminar de deseo sexual a los amables y tranquilos parroquianos (siempre hombres de bien engañados por "falsas mujeres"), sino también como un ser de-generado: a la vez fuera de quicio y sin identidad de género, susceptible a que se ejerza violencia sobre sobre ella. Nuda vida, diría Giorgo Agamben.

Su cuerpo, un cuerpo que resulta "feo", hasta sirve para hacer juegos de palabras y relacionarlos -siempre- con el crimen: "las uñas largas de estos rateros", señala la voz en off, mientras apunta a una prostituta con la cámara. Otro de estos juegos de palabras descansa en el más básico humorismo: "a esta travesti se le sale lo hombre".

[La primera historia que tiene como centro narrativo a un personaje homosexual travesti data de 1878 y se titula "Lorenzita". El texto, por mucho tiempo sin volverse a editar, ha sido comentado por el crítico e investigador Marcel Velazquéz, especialista en Literatura del Siglo XIX.

La tradición, de autoría de Manuel Atanasio Fuentes, termina -imagínese usted- con la muerte de Lorenzita, después de que un caballero la matara, literalmente, a golpes]

Recuerde algo: el mismo ojo que se congracia en catalogar a las mujeres trans como sujetos del crimen se detiene, de manera emocionada, en comentarios sobre su anatomía: voces melodiosas, tobillos de futbolista, piernas musculosas. Mirar sí, imaginar, quién sabe, pero tocar no; parece ser la premisa del ojo que taxonomiza (¿acaso un ojo heteronormativo?).

Lo irónico de todo es que Escajadillo afirma que el reportaje se centra en delincuentes (ironiza otra vez: "delincuentas"), pero no puede evitar que en la misma nota aparezca un miembro de alto rango del serenazgo brindando sus declaraciones:

-Todas las noches realizamos operativos
-¿Y se dan la vuelta y siguen habiendo...  siempre?
-A pesar de que se les pone a disposición del personal policial, de la comisaría de Petit Thouars, lo que le queda a la Policía es soltarlos. La Ley los ampara a estos señores.

¿La ley los ampara? Oiga: ¿no era sobre delincuencia la nota?

"La comunidad gay, que gente muy respetable tiene en sus filas, gente honesta y chambeadora, debería ser el primer colectivo en pedir que esas horribles escenas salgan ya de las calles.  De violencia, de desobediencia a las normas y de irrespeto al prójimo ya estamos hartos". Otros estamos hartos y hartas de la discriminación y del acercamiento superficial a temas complejos. Tan complejos que narrativas tan simplistas -bienintencionadas, quizás- solamente hacen más grande el problema.


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