Conoce un poco más sobre los "activistas eróticos" que buscan recaudar fondos para financiar proyectos ecológicos alrededor del mundo.

¿Puede el activismo ir de la mano de la pornografía? Para Tomy Hol Ellingsen y Leona Johansson sí. Desde el 2004, con el proyecto "erótico ecológico" Fuck For Forest, los activistas recaudan fondos para financiar proyectos ecológicos en todo el mundo. ¿Cómo? Ofreciendo material pornográfico amateur.

"Cambia la realidad con amor y sexualidad"

Bajo el lema "Salvar el planeta es sexy", Fuck for Forest cuenta hoy con 4000 socios que les han permitido recaudar –en 10 años– una suma aproximada de 250 000 euros, monto que han invertido en ocho proyectos medioambientales en Ecuador, Costa Rica, Eslovaquia y Perú. 


¿Cómo ser un "activista sexual"?

Hay dos formas de participar en Fuck for Forrest: por un lado, existe la posibilidad de hacerse miembro del club y participar con videos y fotografías propios, que son colocados y ofertados en la web. Para los pudorosos hay otra opción: pagar una cuota mensual que permite visualizar el contenido pornográfico publicado por el primer grupo de activistas. 

“Una de las ideas de FFF es no ser demasiado profesional, nos preocupa más pasarlo bien que hacer un producto perfecto. Muchos de nuestros activistas nunca querrían aparecer en una web porno convencional”, asegura la pareja. 

"No es pornografía a secas"

Tomy y Leona creen que esta iniciativa está lejos de ser solamente un negocio pornográfico, debido a que la intención que hay detrás es distinta. 

"Documentamos relaciones sexuales reales y no decimos a la gente cómo se tiene que comportar o qué tiene que hacer. Grabamos por placer y por salvar la naturaleza y no sacamos ningún beneficio económico. Como los activistas eróticos no cobran, la energía que se ve entre ellos es muy diferente a la que hay en la pornografía comercial”, cuentan.