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Para perder un par de kilitos demás no es necesario matarse de hambre ni molerse el cuerpo haciendo ejercicio.

El nuevo año acaba de empezar y seguro ya estás pensando en abandonar tu meta de bajar esos kilitos de más que tienes y que juraste por todos los santos que ibas a perder.

Sí, es cierto, el verano ya llegó, pero eso no quiere decir que estés tarde para hacer de tu vida algo más saludable. No esperes "al próximo verano" para comenzar.

Acá te dejamos algunas sugerencias que de seguro te van a ayudar. Evidentemente, seguirlas no va a hacer que bajes de peso en un día, pero te van a ayudar a comenzar con esos hábitos tan difíciles pero útiles.



1) No te prohíbas tipos de comida

Prohibirte completamente de comer algún tipo de comida, sean postres, pastas o golosinas, es mucho menos provechoso de lo que te puedes imaginar.



Al evitar por completo un tipo de comida solo hace que se vea mucho más apetecible. En cambio, intenta reducir enormemente su consumo hasta que sea en un momento en que realmente lo quieras, no que solo te provoque o lo tengas por ahí.


2) Para comenzar -o regresar- a hacer ejercicio, comienza despacio




No pretendas que, al comenzar a hacer ejercicio, vas a ir todos los días, dos veces al día, dos horas por cada turno. No solo es prácticamente imposible, sino que te va a pasar factura.

Comienza yendo un par de días a la semana. Después de un tiempo, aumenta a 3 días; luego, a cuatro. Así sucesivamente hasta llegar a 5 o 6 días.

De la misma manera, no te mandes con ejercicios demasiado exigentes de arranque. Comienza por poco y ve aumentando gradualmente.


3) Vigila bien tus bocadillos

Los bocadillos son un arma de doble filo bastante letal. Parecen casi inofensivos, pero a la larga pueden no solo aumentar tu consumo calórico, sino también desordenar tus hábitos alimenticios.

Uno de los factores es el factor "break". Así como quien no quiere la cosa, para tomarte un descanso del trabajo, vas y te consigues algo de comer. Mal.




Trata de que esos bocadillos se reduzcan a solamente cuando tengas hambres y que, además, sean lo más saludables que puedas. Si eres de varios bocadillos al día, intenta cambiar primero uno y luego el resto poco a poco.


4) Convierte el agua en tu bebida por excelencia




Claramente, los jugos, refrescos y gaseosas tiene bastante más azúcar de la que necesitas a diario. Si tomar una de vez en cuando es malo, imagínate si son tus primera elección cuando tienes sed.

Lo mejor es tomar agua. Te va a ayudar a reducir tu ingestión de azúcar y mejorar tu digestión. También puede ser agua de fruta o bebidas sin azúcar, aunque el agua es la mejor opción.


5) No te centres solo en cardio, sino también en ejercicios de fuerza

Si quieres bajar de peso, lo primero en lo que vas a pensar es "tengo que hacer cardio". Salir a correr, ir a una trotadora o una elíptica o montar bicicleta son buenas opciones, pero no deberían ser las únicas.

Hacer ejercicios para incrementar tu fuerza -otrora, tus músculos- es mucho mejor de lo que crees. Mejoran tu metabolismo y tu capacidad de quemar calorías. Ya no ya.



6) Incluye más vegetales en tus alimentos

Duh, obviamente. Los vegetales son bastante conocidos por ser de los alimentos con menor contenido calórico y, por el contrario, mejor contenido de fibras.




Además, algo con lo que no cuentan muchas personas, es que te ayuda a llenarte. Cuando estás tratando de reducir comidas malas, sentirte satisfecho ayuda bastante.


7) Come más grasas (saludables, claro)

Ojo, no vayas a zamparte un sanguchón, clavarte una torta de chocolate entera o disfrutar de una fuente de lasagna como si la porción fuera para uno. Por favor.




Sin embargo, quitar completamente las grasas de tu dieta va a hacer que tengas más hambre más seguido y, por lo tanto, que tengas menos probabilidades de seguir tu dieta.

El ejemplo más conocido de una grasa saludable es la palta. A pesar de que muchos piensan que incluir un poco de palta en tu ensalada va a hacer que engordes, en realidad te está ayudando a mantener tu plan a largo plazo.


8) Busca personas que se enfoquen en sus metas y te ayuden a cumplir las tuyas




El apoyo es indispensable en planes difíciles de seguir como estos. Si decides cumplir todas tus metas por ti solo desde un principio, no vas a tener quién te ayude en caso tengas algún desliz.

No obstante, es importante que esas personas que te apoyen también sean cumplidoras con sus metas. Si no, probablemente se rindan antes que tú y te jalen para abajo.


9) Aprende sobre los tamaños de porciones

Muchos consideran que medir el contenido calórico de las comidas es demasiado difícil. Y probablemente lo sea, pero conocer un aproximado es de gran utilidad.




Intenta medir bien las porciones en relación a sus contenidos nutricionales -normalmente incluidos en sus cajas- por unos días, como para que te hagas una idea.


10) Evita las dietas de detox

A pesar de que prometen mucho, la mayoría de expertos nutricionales están de acuerdo con que no necesariamente son la mejor salida para mejorar tu salud.

Dietas detox que prometen mejorar el colon o el hígado e incluso hacerte perder una gran cantidad de kilos usualmente no cumplen realmente con su cometido. Por lo menos no en relación a cuánto te cuestan.

¿Qué es mejor que un plan de cinco días de tomar extractos? Una dieta saludable y constante.