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Esta es la historia de Jason, un niño transgénero que siempre supo que era infeliz siendo una chica.

Cuando Jason tenía solo tres años, evitaba vestirse como una niña. A pesar de haber nacido con genitales femeninos, sentía que era un niño atrapado en el cuerpo incorrecto. Sus padres, algo desconcertados, le permitieron vestirse como le provocaba sin advertir que, años más tarde, empezaría a sentirse muy infeliz. 

"Me sentía horrible como chica. Prácticamente todos los días regresaba a casa llorando porque no sabía cómo explicar lo que me pasaba", cuenta. 

Leanne, su madre, relata que cada vez lo veía más "alterado", pero que no sabía si sus "actitudes masculinas" eran parte de una etapa. A principios de este año, la maestra de Jason le pidió a los alumnos de su clase que hicieran un análisis acerca de ellos mismos, actividad que evidenció la frustración del pequeño y que ocasionó que su profesora le sugiriera a su familia que su hijo tenía problemas de identidad de género. 

Según Planned Parenthood, la identidad de género se refiere a cómo nos sentimos con respecto a nuestro género y cómo lo manifestamos. El género, por su parte, es el estado social y legal que nos identifica como mujeres y hombres, que incluye una combinación compleja de creencias, comportamientos y características. 

Por suerte, en abril de este año y con el apoyo de sus padres y profesores del colegio, Jason inició un tratamiento de inyecciones hormonales para frenar la pubertad. En compañía de su madre, recurrió a un médico privado y empezó el tratamiento de inhibidores hormonales, a un costo mensual de US$ 120. 

El cambio

A pesar de que le tiene miedo a las agujas, el tratamiento ha sido "maravilloso" para Jason. "No hubiera podido seguir viviendo como una niña. Si así hubiera sido, probablemente no habría vuelto a salir de mi cuarto", cuenta ahora. 

Para su madre, el tratamiento al que se somete Jason es la mejor opción para él, puesto que su rechazo por el género femenino era evidente desde que era pequeño. "Es consistente y sabe lo que quiere", cuenta. 

Jason y su madre contaron su experiencia en un programa de la BBC. 

Ahora, Jason se siente más feliz viviendo como un niño. Leanne cuenta que tiene muchos amigos y que quiere convertirse en futbolista algún día. "No ha cambiado desde el punto de vista personal. Le gustan y le desagradan las mismas cosas que antes. Es solo que, ahora, es un niño", concluyó.