Caso Faverón: "Es como si alguien de la calle se bajara el pantalón, eso está mal"
Conversación en Skype
FUENTE: Alias Alexia

2016-09-24 10:17:28

Matheus
Calderón
 

"Quiérase o no, yo pertenezco al mismo círculo. En algún momento me lo podría cruzar en algún evento, no lo sé. Y bueno, la gente de Literatura es la que más rebota lo que Faverón pone, ¿no? Yo tenía… no, no sé si decir miedo, pero sabía que iba a ser complicado que yo hable"


-Yo tenía 19 años. No le podía decir ‘no, no quiero’. Lo que le podía decir era un ‘no, jajaja’.

Alexia, como quiere que se le identifique, llegó a la redacción de Altavoz.pe acompañada de una de sus amigas cercanas. Como en otros casos, a coste de no llamarla por su nombre real, brindó una entrevista a propósito del caso Gustavo Faverón. Ella, al igual que otras mujeres, fue una de las protagonistas de los pantallazos difundidos a través de Twitter que pusieron en el ojo público al escritor de “El Anticuario” y profesor de Bowdoin College de 49 años. 

¿Cómo fue que conoció a Gustavo Faverón? Irónicamente, todo partió de un proyecto para la universidad. “Yo estudio literatura también. Y en el 2013 junto a una amiga estábamos trabajando un proyecto académico. Ella me dijo: ‘tienes que comenzar a seguir a estas personas’”. Entre esas personas, agrega Alexia, estaba el nombre de Gustavo Faverón. “Yo ni siquiera sabía que Faverón existía hasta ese momento”, explica.

“Mi amiga me dijo: ‘sí, síguelo, publica cosas interesantes’. Entonces lo agregué a Facebook, y, yo no sé, el mismo día que lo agregué, le había dado like a todas mis fotos de perfil. Me habló un día por chat, a mí me pareció rarísimo pero le respondí. Me empezó a hablar más seguido, me decía para salir, y yo le decía ‘oye, te pasas, si tú estás casado’. Él me decía que ‘no tiene nada de malo conversar’. Yo no veía mal conversar, no creo que conversar tenga nada de malo, pero empezó a decirme ‘oye, eres muy bonita’, o ‘quiero conocerte en persona’. Estaba un poco incómoda, pero no sabía cómo decirle no, no quiero. Siempre me reía, o le decía no sé, no sé´".

Alexia es sincera y confiesa que “al comienzo no mostré un rechazo directo. Hasta puedo decir que me divertía cuando conversaba con él. Lo que sí me incomodó totalmente fue el día de los pantallazos”.

Con los pantallazos, la graduada de Literatura se refiere a la ocasión en que el escritor y profesor de Maine le dijo a través de Skype que “en verdad, las veo y me dan ganas de correrme. Sí. Me voy a correr mirándote”. Gustavo Faverón, para ese entonces, tenía 47 años. Ella cerró su computadora. Eso ocurrió el jueves, 3 de abril del 2014. Él intentó comunicarse con ella por Facebook. Ella terminó bloqueándolo.

Él la volvió a buscar 4 meses después, por otra red social. Ella también lo bloqueó.

"Nunca había pasado nada raro. Lo que sí me incomodó fue cuando me empezó a decir algo como ‘me gustas’. Yo le dije ‘¿disculpa? No digas eso’. Me dijo que, que quería ver las letras de mi polo”. Eso mismo se pueden leer en los pantallazos que nos enseña de su cuenta de Skype. “Ahí fue cuando dijo esta estupidez de ‘me la quiero correr viéndote’. ‘Mírame, mírame por favor’. Apagué mi computadora”.

"En ese momento me sentí súper incómoda, quería llorar, es como si un extraño en la calle te haga eso, y que tú no quieres. Yo no le dije nada. Cerré mi computadora y no le volví a hablar. Pasaron los días y me empezó a hablar en Facebook. Yo no abría sus mensajes. Lo bloqueé. “No creo que sea necesario hablar con este señor, ya lo bloqueé, no creo que me vuelva a buscar. Como a los cuatro meses, me buscó por Twitter”.

¿Has eliminado tu Facebook?, le preguntó el escritor. “No le dije nada. De allí son los mensajes de ‘estoy en Lima, quiero verte, quiero verte’. Una vez le pregunté ‘¿por qué?’. Me dijo ‘quiero darte abracitos’. Hubo un momento en el que ya me canso de esto, yo no le pude tomar pantallazo porque ya cerró su Twitter, pero recuerdo que el último mensaje que le envié fue ‘no quiero verlo, no me hable, no me moleste’. Y lo bloqueé de Twitter. Eso fue en el 2014".

Un crítico literario no escribe así

 “Yo no lo asumía así. Pensaba que era mi culpa. Tenía 19 años y no lo asumía como ‘está mal’. Era más un ‘algo debo haber hecho yo, ¿no?’. Pero sí sentía que había algo raro, extraño, incómodo. Es como si alguien de la calle se bajara el pantalón, ¿no?, eso está mal. Pasó el tiempo y lo comencé a ver de esta manera. Nunca me animé a decir algo porque sabía que iba a pasar esto”.

-¿A qué te refieres con que iba a pasar esto?

-Que no me iban a creer y que me iban a hacer cargamontón porque, de alguna manera, estoy dentro del mismo círculo de Literatura, y sé que muchas personas lo van a defender, y yo, al costado de Faverón, a quién van a creer más. Pero yo imaginaba que había pasado otras veces. Y pensaba que si en algún momento alguien decía algo, yo la voy a apoyar, esa era mi posición.

“Respecto a todas esas versiones que dicen que la gente le tiene envidia, que lo quiere destruir, considero que no es así. Yo me atrevía difundir un par de pantallazos fue nada más porque quería dar peso a lo que decían las chicas. En ningún momento lo planeé, las otras chicas no son mis amigas”, explica Alexia.

“Me molesta que se dude tanto. Lo más tonto de todo es que se diga que un crítico literario no puede escribir así. Puedes decir cualquier otra cosa, pero esa crítica no tiene ningún sentido, no tiene nada que ver. Yo sé que escribe así porque Faverón me ha escrito así. Las capturas de la chica Julieta, cuando las vi, yo dije, no sé si la chica Julieta existirá, pero estos mensajes sí los ha enviado Faverón, porque Faverón escribe así. ¿Es posible que haya sido él? Totalmente posible”, agrega.

“Yo no quería dar la cara porque pensé que podía pasar algo así. Si ahora estoy hablando es porque me molesta que se dude, que piensen que Faverón no puede ser”.

No sé si llamarlo miedo, pero…

Como Alexia misma explica, fue a raíz de otras denuncias que se animó a hablar y a difundir algunos de los conocidos pantallazos que circularon por Twitter. Lo hizo a través de una amiga, la misma que la acompaña en la redacción de Altavoz, identificada para esta nota como la usuaria de Twitter @lematrioska.

@lematrioska es estudiante de Ciencias Sociales. Además, se autodefine como feminista. Ella misma, antes del caso Faverón, también había experimentado un caso de agresión.

 “Alexia estaba súper nerviosa cuando pasó esto. Yo la conozco desde que tenemos 7 años. Recuerdo el momento… recuerdo el día en que nos contó lo de Faverón. Estábamos en la universidad, y estaba súper nerviosa. Ya había pasado lo de Skype. No le puedes pedir a alguien que tenga todo calculado en un momento de nerviosismo como ese. No puedes decir, ‘oye, ya, sus pantallazos’”, explica la tuitera denunciante.

-Lo que siempre me ha molestado es esa idea de pedirte fotos… ¿quieren una foto con el moretón en mi cara? Y yo me pongo en su lugar. Yo sé que ella –alias Alexia- ha querido hablar sobre este caso desde hace tres años, hacerlo público.

Junto a otra amiga cercana, decidieron apoyar a Alexia. “Como yo he tenido esta experiencia, tengo este compromiso. Si ella está nerviosa, yo voy a rebotarlos (sus screenshots)”.

-Comprendo totalmente a Alexia, que no haya hablado en el 2013, que no haya hablado en el 2014, en el 2015, y que recién ahora quiera hablar –apunta @lematrioska

-Además, porque, quiérase o no, yo pertenezco al mismo círculo. En algún momento me lo podría cruzar en algún evento, no lo sé. Y bueno, la gente de Literatura es la que más rebota lo que Faverón pone, ¿no? Yo tenía… no, no sé si decir miedo, pero sabía que iba a ser complicado que yo hable. Pensé: si otras lo hacen, yo también lo haré y diré lo que tenga que decir –agrega Alexia.

Explorando la incomodidad

“Todo este tiempo Faverón ha sido opinólogo, todólogo, defensor de las mujeres”, señala la graduada de Literatura. “Yo también me posiciono como feminista y ver que estos… no sé cómo llamarlos, pero que de feministas no tienen nada, se creen defensores… es indignante”, agrega.

“Personalmente, me dolió, me afectó mucho ver cómo Faverón decía ‘ni una menos’. Y yo creo que tiene que ver con eso. Que la gente dude tanto tiene que ver con él mismo se ha puesto en una posición de ser el guardián de la moral y de todo lo correcto. No lo sé, la gente necesita creer en algo, admirar a alguien. Yo lo veo de esa forma. Y también por su posición como ‘intelectual’ (Alexia hace el gesto de comillas con las manos), intelectual de Facebook, no lo sé”.

Y otra vez vuelve a resaltar la crítica sobre la escritura del escritor. "El hecho de que escriba con emoticones, como si no fuese humano, no lo sé".  Adempas, agrega, también está la figura de ídolo literario. Faverón es un reputado crítico. Graduado en Cornell, acaso una de las mejores universidades en Literatura. "No es fácil decir que no", apunta Alexia.

El affaire Hildebrandt

Antes de esta entrevista, alias Alexia había hablado con un periodista de Hildebrandt en sus Trece. El hombre de prensa, a través de una conversación de Facebook, le explicó que se encontraba preparando una nota sobre el caso Faverón. Alexia le envió una serie de pantallazos –que hoy reproducimos en esta nota con el permiso de la implicada- y le explicitó que su uso era “interno”: que no se publicaran sin su autorización.


Ayer, uno de esos mismos pantallazos apareció no en una nota sobre las denuncias de Faverón, sino en una columna sobre el escritor firmada por el novelista y cronista Juan Manuel Robles. La ironía es tal que mientras Robles señala en un punto de su columna que “nunca se puede leer un ‘no, para’” en las conversaciones de Faverón con las implicadas, el pantallazo sí muestra que la aludida le dice “no”, y no solamente una vez. Robles, sin embargo, ha aclarado que nada tiene que ver con la inclusión del pantallazo. "No formo parte del semanario, solo envío mi artículo", apunta vía Facebook. El periodista que contactó a Alexia, le explicaría luego que su testimonio no pudo ser publicado porque “la nota se cayó”.

“Publicaron uno de los pantallazos que no autoricé. Y en ningún momento se veía un tono de denuncia. Lo que había era una columna de opinión de una persona que consideraba que las denuncias no tenían sentido porque no lo bloqueamos, y todo ese argumento”, relata Alexia.

 “No había nada que apoye nuestra versión. En ningún momento se me dijo que iba a escribir este señor. Y se manipuló la información que yo di, se publicó sin mi autorización, porque yo pedí que no lo hicieran. Trataban de quitarle todo peso a lo que yo había dicho”.



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