Los 14: la edad más frecuente entre los abusadores sexuales
Difusión
FUENTE: Paradigm Malibu

2016-07-26 20:20:00

Antonella Chichizola 

En los Estados Unidos, la edad más común de abusadores sexuales no supera la mayoría de edad.


Según un artículo publicado en el New York Post, la mayoría de los abusos sexuales en los Estados Unidos no son perpetrados por hombres de avanzada edad que acosan a niños, sino por jóvenes recién entrados en la adolescencia. De hecho, las estadísticas de la US Bureau of Justice demuestran que la edad más frecuente entre los abusadores es de 14 años. Leonore Skenazy, autora del artículo, cuestiona las implicancias de etiquetar a un chico como abusador sexual y colocarlo en un registro que lo acompañará el resto de su vida.

Human Rights Watch realizó un estudio para analizar las consecuencias de etiquetar como "abusador sexual" a niños que cometen faltas de este tipo. En él, ponen el ejemplo de Jacob, un chico que a los 11 fue denunciado y declarado culpable de tocar inapropiadamente a su hermana. ¿La sanción? Jacob tuvo que vivir aislado del resto de niños -incluidas sus hermanas- y fue trasladado a un albergue para jóvenes hasta que se le asignaron padres adoptivos.

Ahora, Jacob tiene 26 años y sigue en el registro de abusadores sexuales. Esto significa que no puede vivir cerca a colegios ni patios de juegos -incluso cuando diversos estudios han demostrado que estas medidas no tienen ningún efecto positivo en la seguridad pública-. Sin mencionar, claro, que nadie quiere contratar a un abusador sexual.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo cognitivo entre los 11 y 14 años puede significar un salto abismal. La capacidad para entender las normas sociales y adaptarse a ellas comienza a esclarecerse alrededor de los 13 años. En el primer caso, puede que tenga más sentido hablar de no colocar a estos niños en el registro de abusadores sexuales a condición de que sean tratados con terapia psicológica.

En Gran Bretaña, el parlamento ha propuesto un enfoque que apuesta por entender y tratar a estos niños en lugar de sancionarlos con una etiqueta que los condene de por vida, argumentando que es de suponer que un púber cometa "errores cuando está aprendiendo a entender su sexualidad y experimenta con ella" y demanda que los perpetradores sean tratados en primer lugar como menores y luego como abusadores. 

Aunque probablemente indigne a varios, lo que Skenazy propone en realidad no es que se perdone a los abusadores sexuales por el simple hecho de ser menores de edad, sino más bien que se tenga en cuenta su condición de tales a la hora de juzgarlos. Otro de los ejemplos que utiliza del estudio de Human Rights Watch es la historia de dos adolescentes de 14 años que en el 2008 decidieron bajarse los pantalones y sentarse en la cara de dos niños un par de años menores que ellos.

En sus declaraciones al juez, dijeron que les pareció gracioso y que sólo estaban tratando de hacer reír a sus amigos. A estos chicos faltos de disciplina les hubiera venido bien un castigo, probablemente uno severo, como la suspensión o hasta expulsión del colegio; sin embargo, debido a que hubo "contacto sexual" e "intenciones de humillar" ambos debieron vérselas con la justicia y ser marginados de por vida bajo el manto de "abusadores sexuales". 

Las estadísticas demuestran que la mayoría de personas en el registro de abuso sexual no vuelven a cometer este tipo de faltas. Sin embargo, deben afrontar las consecuencias que ello implica en todos los ámbitos sociales. Quedan estigmatizados de por vida.


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