El verdadero origen de la represión escolar - por Vicente de Piérola
FUENTE: bandabiet.com

2016-07-21 10:55:00

Vicente
de
Piérola
 

Spoiler: no es el adoctrinamiento.


El lunes leí la columna de Mijael Garrido-Lecca sobre su experiencia en el colegio donde yo estudio e identifiqué una serie de características bastante reconocibles actualmente. Comparto la frustración expresada en diferentes partes del texto. Trabajo para Altavoz y Mijael es mi amigo, pero bajo ninguna circunstancia pretendo fungir como escudero suyo ni de sus ideas. Por eso cuando noté importantes diferencias en nuestras explicaciones del problema de la represión escolar decidí escribir esto.

Aunque en el colegio he hecho grandes amigos (entre alumnos, profesores, personal de servicio y un sacerdote) con quienes estoy muy agradecido, no soy un simpatizante de la doctrina religiosa impartida en él y menos del efecto que tiene en la experiencia de los estudiantes. Sin embargo, si la cosa antes era como Mijael la describe en su columna, entonces el colegio se ha liberalizado en cuanto a la doctrina al menos un poco en estos 11 años desde su salida. Yo no recuerdo que alguna vez nos hayan dicho algo como que la homosexualidad es una enfermedad, pero me resulta totalmente creíble que antes ese haya sido el primer argumento del colegio para rechazar a los gays.

De hecho, ahora hay un profesor de humanidades (católico, supernumerario del Opus Dei) que nos habla abiertamente de temas como la importancia de disfrutar plenamente las relaciones sexuales o de la urgencia de aceptar a las personas LGTB tal como son. Asuntos completamente básicos, pero que para mi colegio representan un progreso importante. O sea que hay cierta esperanza por el futuro.

La mayoría de los padres que matricula a sus hijos en colegios como el mío lo hacen seducidos por el cuento de una “educación en valores”, ignorando el origen, sentido, e implicancias de estos "valores". Esos papás deberían estar más alertas a la -en mi opinión espantosa- realidad de esa educación. No creo que hacer que un niño memorice rezos que no entiende y se obligue a recitarlos frecuentemente sea educación en valores. Hay buenos profesores que transmiten mensajes morales positivos, pero eso puedes encontrarlo en cualquier colegio. 

Como Mijael, yo nunca metería a mi hijo a un colegio con pretensiones religiosas. Pero si me pidiera acompañarlo a una iglesia (o sinagoga o mezquita) lo haría con felicidad. Respeto a la libertad religiosa y cualquier congregación tiene derecho a liderar un colegio privado y los padres de familia tienen derecho a meter a sus hijos al colegio que les parezca conveniente. De todas formas, me parece valioso denunciar públicamente los mecanismos que se emplean en colegios con filiación religiosa.

Es que las creencias religiosas son ideas profundamente cimentadas en la mente de las personas y la gente se adhiere a ellas bajo cierta libertad, por lo que no podemos arrancarlas así nomás. Tal vez sea mejor preguntarnos si el monstruo de la represión en los colegios tiene otro flanco de ataque vulnerable. Ojo, no digo que uno no deba atacar a una religión y sus formas libremente, digo que hay enfoques más eficientes para contrarrestar la represión escolar, tanto para colegios religiosos como laicos.

Yo creo que sí existe ese otro flanco vulnerable, que además también es más importante que el del adoctrinamiento ideológico (sea religioso o no). Es el autoritarismo en la pedagogía.

Al atribuirle la culpa de la represión en los colegios a la religión se pierde de vista que este gran problema tiene otras vertientes, como el propio sistema educativo o la forma de enseñar. Gran parte de la represión que se da no creo que tenga nada que ver con la religión, sino más bien con el autoritarismo puro -y muchas veces agnóstico- que impera en la la abrumadora mayoría de sistemas educativos del planeta desde hace siglos, incluyendo el nuestro.

El autoritarismo pedagógico tal vez no sea tan evidente al ojo público (¿será porque ya nos acostumbramos a aulas así?) como el adoctrinamiento religioso, pero creo que sus consecuencias son más graves porque forman parte de una estructura fundamental de cómo funcionan las cosas cotidianamente. Más allá de en qué crees o cómo decidas actuar, es el autoritarismo el que te impulsa a hacer cosas contra tu voluntad. Al adoctrinamiento religioso lo puedes ignorar si tienes otras convicciones o careces de interés, pero al autoritarismo no.

No creo que exista tal cosa como una "educación en valores" dentro de un contexto autoritario. Si no, ya tenemos el “roba pero hace obra” de la educación: “es autoritario, pero educa en valores”.  

El autoritarismo gobierna en la fallida pedagogía convencional. Configura el día a día. Creo que, como explico en un artículo que escribí sobre las fallas de la pedagogía convencional, esta se vale del autoritarismo para alentar actitudes pasivas, aborrecer las diferencias y matar la creatividad de los estudiantes.

Vale resaltar que los aspectos de represión en el colegio suelen trasladarse al ámbito personal, llevando a un niño o adolescente a pensar que lo apropiado es esconder o suprimir todas sus “rarezas” porque no encajan con el paradigma delimitado por el colegio, su principal lugar de vida pública.

El adoctrinamiento religioso simplemente es el aliado ideal del autoritarismo, un “valor” agregado. No es que uno necesariamente conduzca al otro, pero juntos funcionan muy bien.

La culpa de la represión escolar no la tiene la religión, la tiene el autoritarismo. Lo que necesitamos para eliminar la represión es un ecosistema educativo más horizontal que se enfoque en los intereses y las habilidades del alumno, no en los caprichos interesados (o, para ser más correctos, deseos irreflexivos) que puedan tener los encargados de configurar el sistema.


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