Lecciones japonesas: de castigos y bosques
FUENTE: AFP

2016-06-03 16:34:00

Antonella Chichizola 

Yamato Tanooka desapareció durante siete días luego de que sus padres lo abandonaran en el bosque como castigo.


Yamato corría por la carretera. La basta de su pantalón se empapó cuando pisó un charco, pero siguió corriendo. Era mayo. El carro en el que había llegado al medio de la nada junto con sus padres se alejaba cada vez más. No los alcanzaría. Al parecer no estaban bromeando. Yamato se quedó parado sobre la pista aún un rato más, seguro que regresarían. Al lado de la carretera un bosque enorme ocultaba un mundo -acaso lo suficientemente mágico- para convertirse en su nuevo hogar.  

Cuando los padres de Yamato dieron media vuelta, tenían preparadas las palabras de reconciliación. ¿Habían sido demasiado duros? No. Si era por las buenas, jamás aprendería. Esta vez se había pasado de la raya. Una cosa es armar un alboroto y otra lanzarle piedras a la gente. Yamato ya tiene 7 años, se decía Takayuki mientras se acercaban al lugar donde habían dejado a su hijo. Takayuki tuvo que disimular la tensión que se ató en su estómago cuando el espacio en el que había dejado a su hijo no había más que polvo convirtiéndose en barro bajo la lluvia. 

Las autoridades japonesas se pusieron en alerta. Un niño se había perdido mientras recogía plantas en el campo con su familia. Las noticias no dejaban de hablar de Yamato, su búsqueda era una carrera contra la muerte, el pequeño no tenía más que lo que llevaba puesto: un jean y una camiseta. Si las bajas temperaturas nocturnas no lo tumbaban de un golpe en el pecho, seguro un oso lo haría. Con los días llegó el remordimiento, la confesión pública y las críticas pesándole a los padres. Los bomberos y policías comenzaron a buscar un cuerpo. 

Cerca a la base militar de Shikabe, a unos kilómetros de la carretera en la que lo habían abandonado sus padres, Yamato divisó a un grupo de oficiales. Un caño en uno de los barrancones de la base le sirvió como fuente de agua, pero hace seis días que no comía nada y lo primero que hizo fue pedirle comida a los rescatistas que se acercaban. Luego de siete días de despertar en el bosque, Yamato volvió a encontrarse con sus padres. El castigo que debía ser una lección de unos minutos para el niño se convirtió en una semana de tormento para los padres. 

En el hospital, Takayuki abrazó a su hijo. El perdón que le pedía no lograría consumarse nunca. Yamato asintió y abrazó a su padre. El estado de salud de Yamato era estable, pero permaneció en observación durante unos días. Lo poco que contó sobre su aventura se reduce a una larga caminata por las montañas hasta que apareció la base militar con la fuente de agua y un par de colchones donde pudo dormir y mantener el calor por las noches. Las autoridades japonesas están pensando en presentar cargos contra los padres por abandono de menores.


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