VOTO INFORMADO: Entrevista a Carlos Trelles
Carlos Trelles

2016-02-29 18:50:00

Antonella Chichizola 

Candidato al Congreso por Acción Popular


*A fin de promover el voto informado, en Altavoz iniciamos una serie de entrevistas con distintos candidatos al Congreso.

Carlos Andrés Trelles Sarazu es magíster en Administración y Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas de México y Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima. Además ha sido catedrático de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su carrera política inició  hace 3 años cuando se unió a Acción Popular. En el 2014, postuló a la alcaldía de Pueblo Libre y ahora está postulando al Congreso con el número 19 por el partido de Alfredo Barnechea. 

¿Por qué decidió postular al Congreso? 

Porque pienso que la política es la manera más eficiente de liderar las transformaciones que el país necesita. Estoy convencido de que los ciudadanos están a la espera de nuevos liderazgos, que ofrezcan perspectiva política, decencia y maneras democráticas, y que a partir de ello unan al país a través de una visión consensuada que nos permita ir con paciencia hacia un norte medianamente claro. La única forma de cambiar la historia de 200 años de fracaso republicano es con la ventaja comparativa de los buenos liderazgos y la capacidad de diálogo. 

¿Por qué postular por Acción Popular? 

Porque es el partido en el que milito desde hace tres años, cuando decidí iniciar mi carrera política. ¿Por qué milito ahí? Porque cultiva los dos grandes valores sobre los que creo no debe haber discusión: democracia y decencia. Y porque además su narrativa política es la más contemporánea en el escenario político peruano, en el sentido de ser una voluntad de reencontrarse con las raíces del país y las mayorías para escucharlas, unirlas y atenderlas  en el proyecto político y económico que se elija colectivamente. Porque el centro acciopopulista está lejos de definirse como de derecha e izquierda hoy, de manera radical y excluyente, lo que me parece conservador: es pensar que las verdades  no cambian nunca, y creer que más allá de cualquier contexto hay valores que están por encima de otros siempre. El buen político del siglo XXI dispone de una inmensa caja de herramientas y experiencias políticas que las aplica luego de una amplia y penetrante observación de los problemas que enfrenta.

¿Tiene alguna experiencia en el sector público? 

Tengo una experiencia de más o menos 13 años de servidor público, y hasta hoy hago consultorías para el sector público. Éstas complementan mi labor académica (en temas de gobierno y Estado), la que empezó cuando salí de la universidad, e incluso antes con asistencias de cátedra. La docencia es ahora mi trabajo de tiempo completo.

¿Su peor defecto y virtud?

Qué pregunta. Supongo que mi peor defecto es cierta impaciencia en el corto plazo, que la combato recordándolo a diario y también con alta dosis de paciencia para el largo plazo: tengo 40 años, me quedan 25 largos años para colaborar con la transformación del país desde cargos de elección popular. No sé cuál es mi principal virtud, eso lo deben decir los peruanos a quienes pienso convencer hoy o dentro de unos años. Me siento orgulloso de ser una persona muy curiosa, que busca ser amplia de registro cultural, flexible y veloz sin perder profundidad, y abierto en todo momento oportuno a nuevas verdades que sumen (complementando o friccionando) a mis contenidos. Creo que mi perfil es consecuencia de los muchos cambios que mi vida ha tenido, vinculados a la movilidad social y vocacional. Soy un orgulloso hijo de la cultura popular y clasemediero que avanza sin rencores y aprende en todos los espacios y entornos por los que pasa y ha pasado.

Las propuestas 

¿Cuál será la primera iniciativa que promovería desde el Congreso?  

Jubilación Universal. Creo que con consenso nacional y un congreso comprometido se puede diseñar (y hacer ley) un sistema mixto (público y privado) que no deje sin jubilación a nadie mayor de 65 años y que entregue, por lo menos, una pensión equivalente al sueldo mínimo para quienes no alcanzan esta cifra pese a haber aportado muchos años. Me parece que este elemento, sumado a la salud universal (reforma que tomaría por lo menos 10 años y que el congreso debe supervisar e impulsar), le daría a la gente una dosis importante de calidad de vida, indispensable para que podamos tener capacidad de diálogo, de convivencia sana y de gobernabilidad. Hay muchos temas vinculados a la calidad de vida en un contexto de mercado competitivo globalizado que me gustaría promover, pero entiendo que este formato no es de respuestas muy largas. Diré simplemente que el desgaste laboral hoy es demasiado fuerte como para no incorporarle políticas y medidas legales de salud física y emocional. Debemos buscar ser ciudadanos sabios, porque de ello depende la felicidad de nuestros hijos.

¿Cuál es el principal problema del Perú y cómo podría resolverse? 

No sé cuál es el principal, hay muchos porque el Perú es un país en formación que nunca ha tenido ni las élites ni la igualdad básica como para unirse en la peruanidad y avanzar. El presupuesto y nuestra capacidad productiva hoy son insuficientes para solucionar todos los problemas. Debemos escoger (todos juntos a través de un liderazgo nacional legítimo) qué grandes pendientes enfrentamos. Y debemos aceptar que si algún día somos un país desarrollado y rico, esto será dentro de mucho y para nuestros hijos. Mientras tanto, el único camino es la unidad, la paciencia, la tolerancia y la buena convivencia. Se puede empezar  eligiendo a nuevos líderes. 

¿Apoya el matrimonio igualitario? ¿Y la Unión Civil?

Lo primero sí. Lo segundo me parece un atajo frente a la dificultad constitucional y social que implica buscar lo primero, pero lo apoyo también, en última instancia. Abogo por una discusión más sincera y didáctica entre la minoría que aprobamos esta postura y la mayoría que la desaprueba. Aunque este camino cueste mucho, es mejor para todas los grupos, y  más progresista para el país, a mi ver. Ahora, para que se dé este diálogo, todas las partes tienen que comprometerse a no ofender ni provocar, a ponerse en el lugar del otro y a evitar vehemencias o rencores entendibles, y a entender que aunque la constitución  plantea que nadie puede ser discriminado por sus preferencias sexuales, al mismo tiempo dice que la pareja es de hombre y mujer (excluyendo otras opciones), y eso hace que el dilema se deba discutir y aprobar por mayorías. Y para los que estamos en la opinión minoritaria, yo diría que debemos aceptar que, aunque es un tema de derechos y pareciera que nuestra postura es la correcta, en el orden jurídico nacional y hoy práctico, este terreno se interpreta en la constitución, no a partir de algún sentido común. Creo que el tema de la discriminación por orientación  sexual tiene muchos más pendientes que el que ustedes preguntan, muchos de ellos muy consensuales en su solución y que quizá aprovechando la coyuntura se deberían  poner en agenda.

¿Qué país sería su referencia para el futuro del Perú? 

El Perú como doctrina. Creo que no tiene mucho sentido compararnos con países radicalmente diferentes al nuestro, eso hace que lo comparable sea poco. Debemos mirar afuera y adentro y fusionar de acuerdo a nuestras necesidades. Y si no hay tiempo o instituciones que nos permitan estudiar bien a los otros, empecemos por nuestra circunstancia y nuestra historia nacional, que es milenaria. 

¿Se identifica con alguna ideología? ¿Podría llamarse conservador, liberal, socialdemócrata u otro?  

Centro progresista como buen acciopopulista, de la vertiente de Fernando Belaunde: “Acción Popular es un nuevo estado de conciencia colectiva del pueblo peruano, una fuerza viviente que traduce la inquietud de nuestra época y una permanente posibilidad de renovarse y adaptarse a las demandas de la colectividad”. Progresista en el sentido de la democracia (libertades individuales y participación) y centrista en el sentido económico: estado y mercado no existen puros en la realidad, siempre son equilibrios y fusiones, hay que buscar cuál es el equilibrio que conviene en el contexto político peruano de hoy.

¿Está a favor del aborto en algún caso?

Terapéutico y por violación. En ambos casos me parece que gana el derecho de la mujer, al menos desde mi sensibilidad. 

¿Qué opinión le merece el gobierno de los 90? 

Complejo como todo. Creo que hubo robo y crimen desde el nivel más alto, lo que es imperdonable e inindultable. Pero para avanzar, debemos reconciliarnos todos, castigar y compensar todo lo que se pueda pero muchas veces aceptar, resignándose y perdonando.

Tampoco puedo soslayar que el país adquirió estabilidad política, desde un proyecto económico que se ha seguido durante 25 años (por algo será), y que tiene virtudes y defectos como todos los modelos de desarrollo. Particularmente planteo que el modelo hoy necesita a gritos Estado, para asegurar mínimos de calidad de vida y gobernabilidad. Debo decir que el fujimorismo no es el único responsable ni el principal de la precariedad institucional y económica del país en los últimos 30 años.

¿Prohibiría el transfuguismo?

No soy tan especialista en instituciones políticas (sé más de servicios civiles y descentralización). Me parece que el transfuguismo puro (cambio por dinero o intereses personales muy evidentes) ahora sería muy difícil de probar y quizá hasta de darse, aunque no lo sé a ciencia cierta. Me parece que transfuguismo no es cambio de bancada por traición recibida, postura o malas relaciones con el grupo, me parece que eso sucede en la vida, y no sé si se debe restringir prohibiendo el cambio de bancada. En relación al mantenimiento de la postura y los valores para la gobernabilidad, soy progresista y creo que no hay que tenerle prejuicio al cambio, menos en un país tan complejo como éste. Para la gobernabilidad empecemos por buenos liderazgos.

¿El Estado debe financiar a la Iglesia? 

No. Aunque soy un hombre religioso desde la espiritualidad y el panteísmo, lo que me impide emocionalmente ofender a alguien por su fe y menos de la mayoría católica (además son quienes me han criado y educado), pienso que el Estado no debe tener preferencias culturales ni de cosmovisión en favor de nadie. Podría decir que reciban apoyo todas, porque me parece la fe es un asunto humano y hasta un derecho de opinión, pero ahí nos topamos con la dificultad de definir que es una institución religiosa (¿mucha gente, coherencia, bondad comprobada?). Y además no veo motivo válido por el cual la fe de la gente deba demandar muchas cantidades de dinero hoy.

¿Por qué los peruanos deberíamos elegirlo en abril? 

Porque soy una persona muy sincera que piensa todo el tiempo en cómo mejorar las cosas y ayudar al resto a partir de un liderazgo que intenta superarse siempre. Porque no me interesa en lo más mínimo el dinero, salvo el básico para educar y cuidar a los hijos que tendré pronto: me alimento del placer de servir al hombre del pueblo y de ser eficiente en ese empeño. Porque siempre busco la sabiduría para poder entender a quienes quiero ayudar. Como dijo Ignacio de Loyola: hay que resignarse a las costumbres de los pueblos. Porque creo que el Perú podría estar mucho mejor y creo haber entendido la forma general de ir hacia ello. Porque soy peruano y peruanista para toda la vida.


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