¿Riesgo de Alzheimer? Ahora puede ser diagnosticado antes de su desarrollo
Alzheimer

2016-02-16 18:00:00

Camila
Benzaquen
 

La Dra. Rossanna Squitti ha creado una prueba para detectar la predisposición a desarrollar Alzheimer, y esta ahora se encuentra en Lima. Está en nuestras manos evitar el desarrollo de esta enfermedad.


La doctora Rossanna Squitti estuvo en Lima departiendo sobre su investigación respecto a la enfermedad que a muchos nos preocupa al llegar a la vejez: el Alzheimer. Pero, ¿es esta es una enfermedad que sólo debe preocuparnos en esa etapa evolutiva? ¿Se puede prevenir? ¿Hay cura para el Alzheimer? Si alguno de mis familiares lo padeció, ¿yo también? Estas y otras preguntas fueron las que se me vinieron a la mente cuando supe que tendría la oportunidad de entrevistarla, y es que sé que esta enfermedad desgasta emocional y físicamente, no solamente a quién la padece, sino a todo su entorno.

Durante la entrevista aprendí que los tipos de demencia son diversos. Existe la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy, la demencia fronto-temporal; y entre ellas se encuentra el Alzheimer. Partiendo de este punto debía entender que la preocupación de muchos de perder la memoria no podía enfocarse solamente en que “nos ataque el alemán”, como suelen decir, ya que los tipos, y por ende las causas, son diversas, lo que hace aún más complicado el combatir estas enfermedades.

Ahora bien, enfocándonos en la investigación de la Dra. Squitti, el Alzheimer es poco común en personas menores a 65 años y el riesgo de padecer esta enfermedad aumenta a medida que vamos envejeciendo. Asimismo, una vez que la enfermedad se inicia, los síntomas van aumentando y el avance resulta irreversible. Los medicamentos pueden ayudar a demorar el desarrollo de la enfermedad así como a controlar los síntomas provocados por la enfermedad, pero lamentablemente aún no existe la cura. Entonces, se preguntarán, ¿de qué me sirve leer este artículo? O, más bien, ¿qué tiene para decirnos la Dra. Squitti?

Lo primordial para esta enfermedad es la prevención, y este investigación ha brindado un recurso para distinguir quiénes son más propensos a padecer esta enfermedad, es decir, quiénes deben cuidarse más de lo normal. Y con esto quiero recalcar que no debemos comenzar a preocuparnos cuando vayamos a llegar a la base 5; más bien, la prevención inicia desde que tomamos conciencia que todos podemos padecer esta enfermedad. Como afirma la Dra. Squitti, el desarrollo de la enfermedad no depende solamente de qué tan propenso es uno genéticamente, sino que hay factores ambientales que contribuyen con este desarrollo.

Rossana Squitti trabaja actualmente en el Departamento de Neurociencia del Hospital Fatebenefratelli en Roma y se encuentra trabajando hace 15 años en la enfermedad de Alzheimer. Luego de más de 90 estudios en poblaciones que se encontraban en diferentes fases de la enfermedad, así como los que tenían problemas simples de memoria sin llegar a considerarse como demencia, lograron desarrollar la prueba bioquímica ALZ1 (un marcador biomolecular) , la cuál evalúa los niveles de cobre en la sangre para evaluar si es que estamos en riesgo de padecer Alzheimer. Y, ¿por qué cobre? Eso es lo que yo me pregunté. La Dra. Squitti afirma que, tras 6 años de evaluar cada seis meses los niveles de diversos metales en la sangre, entre ellos el cobre, encontraron que las personas que tenían más cobre en la sangre, eran quienes presentaban mayores problemas de memoria con el tiempo. La investigación identificó un trastorno en el metabolismo del cobre que tiene grandes defectos sobre el estado cognitivo en el cuadro clínico del paciente. En este sentido, pasado 10 años donde el cobre en tu sangre no se metaboliza óptimamente, existe un 60% de probabilidad de desarrollar Alzheimer.

(y sólo sí es de tu interés) Procesamiento del Cobre #fordummies: Al comer la comida el cobre ingresa al aparato digestivo, se absorbe y va por la vena Porta al hígado. Cuando llega al hígado, las células de este procesan el cobre y lo colocan en una proteína que se llama Celuloplasmina. Ese cobre ligado a la celuloplasmina no es tóxico, pero sí hay un problema en lo que es el metabolismo del cobre, es decir en el transporte, el cobre es liberado en la sangre, lo que incrementa el índice del cobre libre en sangre. Y este es el cobre que actúa como riesgo cuando el organismo ya tiene una predisposición genética para el desarrollo de Alzheimer.

El cobre lo necesitamos para nuestra fisiología ya que este participa en la formación de la hemoglobina y es fundamental para el desarrollo y mantenimiento de huesos, tendones, tejidos y el sistema vascular. Cuando nacemos, el cobre en nuestra sangre es muy bajo, ya que proviene de la madre y este va incrementándose con los alimentos que ingerimos. Entre los 15 y 16 años, el cobre se nivela en el ideal que nuestro cuerpo requiere, y se mantiene en esos niveles óptimos gracias a nuestro metabolismo. Sin embargo, existen ciertas personas que no logran procesar el cobre correctamente y este se convierte en un factor de riesgo para el Alzheimer.

El estudio que ha abierto la posibilidad de reducir el desarrollo de Alzheimer detectando las concentraciones de cobre en la sangre para poder disminuirlas con pastillas y con el control de ciertos alimentos, ha ganado el premio de la Sociedad Americana de Patología Clínica durante el Congreso Internacional reunido en Los Ángeles.

Para realizar el examen se requiere someterse a la toma de una muestra de sangre en el laboratorio Suiza Lab (en Perú) el cual procesará la sangre para luego ser enviada a Estados Unidos al laboratorio IGEA. Y en 7 días se darán los resultados de los niveles de cobre en la sangre y la debida interpretación de estos.

Si el valor del cobre está fuera del intervalo de lo normal, se le recomendará al paciente una dieta equilibrada con bajo contenido de cobre y la toma de integradores a base de zinc. Estos aumentan la producción de proteínas endógenas de depósito que capturan y mantienen el cobre que circula libremente, así como favorecen la excreción de este mediante las heces disminuyendo la cantidad tóxica que está libre en la sangre.

Entre los síntomas más resaltantes de está enfermedad se encuentran la pérdida de memoria total, déficit psicomotriz que puede derivar en parálisis, falta de control sobre las expresiones faciales y el poco control de impulsos. Al ser jóvenes pensamos que no nos sucederá o que es una enfermedad de la que hay que preocuparnos cuando seamos “grandes”, pero no es verdad. Nuestras acciones son las que construyen o destruyen el camino hacia un futuro saludable. La creencia de que nada se puede hacer con la enfermedad de Alzheimer debe desaparecer: se puede prevenir y cada vez se encuentra más accesible la información sobre esto.

Si bien es cierto que la edad y la genética familiar son factores de riesgo que no se pueden modificar, sí está en nuestras manos detectar y disminuir uno de los riesgos para contraer esta enfermedad: el Cobre libre en Sangre.

¿Qué otras cosas nos ponen en riesgo de desarrollar Alzheimer? O mejor dicho ¿Qué hacer para prevenir está enfermedad?

-       Reducir al mínimo la ingesta de grasas saturadas y grasas trans.

-       Consumir 15 mg de vitamina E proveniente de los alimentos (semillas, frutos seco, vegetales verdes y granos enteros), en lugar de suplementos (pastillas).

-       Consumir 2,4mg al día de vitamina B12.

-       Si consumes suplementos de vitaminas asegúrate que no tengan Hierro ni Cobre

-       Incluir el ejercicio aeróbico en la rutina diaria: 40 minutos de cardio 3 veces por semana como mínimo.

-       Participar en la actividad mental que promueva el aprendizaje. Los individuos que son mentalmente activos han reducido los déficits cognitivos.

-       Mantener una rutina de sueño de 7 a 8 horas aproximadamente (los trastornos del sueño se han asociado con el deterioro cognitivo en adultos mayores)

En el mundo alrededor de 24 millones de individuos sufren de demencia, el 70% de los cuales padecen de Alzheimer. Esta es una enfermedad multicausal y los altos niveles de cobre en la sangre son solo una de estas causas. Si bien es cierto que cada cuerpo es distinto, cada composición genética también; si podemos prevenir el desarrollo de una enfermedad tan desgastante como lo es el Alzheimer y descartar un factor tan riesgoso como los niveles de cobre en la sangre, ¿por qué no hacerlo?


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